Pruebas de rendimiento y estabilidad
Verificación de rendimiento y ancho de banda: Simule la transmisión de alto tráfico a través de herramientas profesionales (como IPERF3, IXIA Chariot) para probar la capacidad de reenvío de datos del equipo bajo carga completa. La prueba debe cubrir diferentes longitudes de marco (64 bytes a 1518 bytes) y múltiples protocolos (TCP/UDP).
Prueba concurrente de usuarios múltiples: simule la conexión simultánea de 20 a 100 terminales para detectar el límite superior del número de conexión del enrutador y la capacidad de la tabla NAT, evitando la desconexión de flash de conexión o el retraso en el uso real.
Verificación de estabilidad de 48 horas: Opere continuamente bajo alta carga y monitorear la deriva de temperatura y las fugas de memoria para garantizar que el equipo no se bloquee o disminuya durante la operación a largo plazo.
De acuerdo con los nuevos estándares nacionales (GB/T 41268-2022, GB/T 41269-2022), las pruebas de seguridad se han convertido en un requisito obligatorio.
Cubriendo tres áreas clave:
Verificación de la capacidad de defensa: Simule los ataques DDoS (como Syn Flood), la suplantación de ARP, las tormentas de transmisión, etc., para probar la efectividad de las políticas de firewall y los umbrales de choque.
Seguridad de la interfaz de gestión: realice pruebas de penetración en interfaces SSH, Telnet e Web Management para detectar vulnerabilidades, como los ataques de omisión y inyección de permisos.
Garantía de seguridad del firmware: las actualizaciones de software deben admitir la verificación de integridad, la transmisión cifrada y los mecanismos de reversión de fallas para eliminar el riesgo de puertas traseras causadas por la manipulación de firmware.
